Supongo, que todos recordaremos aquello que le comentó un mandatario de otro país al alcalde de Madrid, cuando el primero llegó a Madrid de viaje: “¿Han encontrado ya el tesoro…?”. Este mandatario se refería la ingente cantidad de obras que había en aquel momento en Madrid por parte de las empresas que dan servicio de cable.
Lo más costoso de una red, sea para teléfono o televisión, es su despliegue y sobre todo “la última milla”, desde la central hasta llegar a cada uno de nuestros domicilios. Para llegar a esa capilaridad se necesita mucha inversión y hay muy pocas empresas que puedan acometerla con un ROI aceptable.

En el caso de España ese despliegue lo tiene hecho Telefónica desde los tiempos del monopolio. Al hecho de que era un monopolio en el momento del despliegue es por lo que se argumenta, por parte de sus competidoras, que debe compartirla.
Eso es lo que se ha hecho hasta ahora, pero la pregunta es si hay otra u otras alternativas para saltarse la gran inversión a realizar en la “ultima milla”.
Desde hace algún tiempo ya hay tecnologías alternativas, con mayor o menor éxito en su despliegue y casi siempre procedentes del otro lado del Atlántico.
Hace algunos años BT viene apostando por la tecnología WiFi. Esta tecnología permite saltarse ese inconveniente, pero las operadoras incumbentes nunca, salvo como en el Reino Unido, o por otras razones como en Chequia , han querido hacer un despliegue en serio de este tipo de tecnología.
Telefónica tiene desplegados Hotspot, puntos de acceso WiFi, por gran parte del territorio, sin mucho convencimiento y desde luego con poco empeño comercial.
Nos podemos preguntar a qué puede ser debida esa actitud. Para mi está muy claro, la tecnología del cable o del par de cobre y sus grandes inversiones es una barrera de entrada muy poderosa para nuevos operadores. Esta tecnología haría que el mercado se atomizara y se desapareciera o se diluyera el poder que tienen los incumbentes con sus redes históricas.
Es importante señalar que estamos hablando de una tecnología WiFi que no es la de los últimos 10 metros, dentro de casa, como ocurre en la mayor parte de Europa. Hablamos de WiFi en el último kilómetro, es decir, el punto de acceso WiFi (“access point”) está situado en algún lugar a una buena distancia del hogar, y da servicio a varios bloques de casas.
Esta tecnología ha permitido, por ejemplo en Chequía, tener el 37% del mercado de acceso a Internet frente al 34% de la DSL, y lo que es más importante aún fomentar la competencia entre una pléyade de pequeños operadores que han segmentado el mercado dando un servicio de calidad con arreglo a las necesidades de sus clientes.
Esta circunstancia ha hecho de Chequia un país cuyo nivel de desarrollo de la Sociedad de la Información y del Conocimiento este muy por encima del alcanzado por España.
Que duda cabe que con el ancho de banda de WiFi se puede usar VoIP, IPTV, etc.
Lo podemos decir de WiMax, que es una tecnología que posibilita lo mismo pero al tener un radio de alcance mayor, la inversión sería también muchísimo menor y por lo tanto trasladado a precios, estos serían mucho menores de los que conocemos actualmente.
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