lunes, 28 de diciembre de 2009

La última milla


Supongo, que todos recordaremos aquello que le comentó un mandatario de otro país al alcalde de Madrid, cuando el primero llegó a Madrid de viaje: “¿Han encontrado ya el tesoro…?”. Este mandatario se refería la ingente cantidad de obras que había en aquel momento en Madrid por parte de las empresas que dan servicio de cable.
Lo más costoso de una red, sea para teléfono o televisión, es su despliegue y sobre todo “la última milla”, desde la central hasta llegar a cada uno de nuestros domicilios. Para llegar a esa capilaridad se necesita mucha inversión y hay muy pocas empresas que puedan acometerla con un ROI aceptable.
En el caso de España ese despliegue lo tiene hecho Telefónica desde los tiempos del monopolio. Al hecho de que era un monopolio en el momento del despliegue es por lo que se argumenta, por parte de sus competidoras, que debe compartirla.
Eso es lo que se ha hecho hasta ahora, pero la pregunta es si hay otra u otras alternativas para saltarse la gran inversión a realizar en la “ultima milla”.
Desde hace algún tiempo ya hay tecnologías alternativas, con mayor o menor éxito en su despliegue y casi siempre procedentes del otro lado del Atlántico.
Hace algunos años BT viene apostando por la tecnología WiFi. Esta tecnología permite saltarse ese inconveniente, pero las operadoras incumbentes nunca, salvo como en el Reino Unido, o por otras razones como en Chequia , han querido hacer un despliegue en serio de este tipo de tecnología.
Telefónica tiene desplegados Hotspot, puntos de acceso WiFi, por gran parte del territorio, sin mucho convencimiento y desde luego con poco empeño comercial.
Nos podemos preguntar a qué puede ser debida esa actitud. Para mi está muy claro, la tecnología del cable o del par de cobre y sus grandes inversiones es una barrera de entrada muy poderosa para nuevos operadores. Esta tecnología haría que el mercado se atomizara y se desapareciera o se diluyera el poder que tienen los incumbentes con sus redes históricas.
Es importante señalar que estamos hablando de una tecnología WiFi que no es la de los últimos 10 metros, dentro de casa, como ocurre en la mayor parte de Europa. Hablamos de WiFi en el último kilómetro, es decir, el punto de acceso WiFi (“access point”) está situado en algún lugar a una buena distancia del hogar, y da servicio a varios bloques de casas.
Esta tecnología ha permitido, por ejemplo en Chequía, tener el 37% del mercado de acceso a Internet frente al 34% de la DSL, y lo que es más importante aún fomentar la competencia entre una pléyade de pequeños operadores que han segmentado el mercado dando un servicio de calidad con arreglo a las necesidades de sus clientes.
Esta circunstancia ha hecho de Chequia un país cuyo nivel de desarrollo de la Sociedad de la Información y del Conocimiento este muy por encima del alcanzado por España.
Que duda cabe que con el ancho de banda de WiFi se puede usar VoIP, IPTV, etc.
Lo podemos decir de WiMax, que es una tecnología que posibilita lo mismo pero al tener un radio de alcance mayor, la inversión sería también muchísimo menor y por lo tanto trasladado a precios, estos serían mucho menores de los que conocemos actualmente.

¿Qué ha facilitado internet?

En mi opinión es la posibilidad de acceder a ingentes cantidades de información en cualquier momento, en cualquier lugar y desde, ahora si, casi cualquier dispositivo.
Visto así es solo un soporte más y su diferencia respecto del papel, por ejemplo, no es otra que la más fácil actualización de la información y su difusión, mediante tecnologías push y pull.
Podemos acceder y actualizar los contenidos de forma rápida, pero además esa actualización la puede hacer cualquiera que pueda tener acceso, por este medio, a la misma.
En mi opinión, cuando Gutenberg inventaba la imprenta posiblemente no era capaz de medir las consecuencias de su invención y la posibilidad que daba ese soporte para la difusión de ideas y la posibilidad que daba ese soporte para enfrentar y contrastar posiciones en discusiones más o menos pacíficas –guerras- y como nos hemos movido así hasta bien entrado el siglo XX.
Pues bien lo mismo creo yo que pasa con internet, y es que no sabemos todavía cuales pueden ser sus consecuencias. Respecto de la educación es evidente pues estamos en un medio donde hacemos un uso intensivo de esta tecnología. Ahora, pasa todo por el ancho de banda, pues de tener la suficiente y suficientemente diseminada, no veo por qué no se pueden dar clases on line como se hace de forma presencial en universidades o colegios. Hacemos webconference y hacemos videoconferencias sin mayor dificultad y con altas tasas de productividad.
Se puede aprovechar este soporte para ello perfectamente.
Así, estoy de acuerdo con Bates, pero cuidado que todavía no está todo dicho y esto evoluciona y muy rápidamente y podemos acudir a clases on line sin el menor problema e interactuar con el resto de compañeros, virtuales, asistentes a dicha clase. TODO PUEDE SER COMPATIBLE.

Un comentario sobre la comprensión de la Sociedad de la información por clase dirigente.

”Ello implica que quienes toman las decisiones en el momento actual de transición hacia la sociedad red se encuentran relativamente distantes del sistema tecnológico de la nueva sociedad y de sus homólogos en el ámbito organizativo".

No es que estén distantes, es que están en otra dimensión. Me ha ocurrido dentro de la empresa en la que colaboro el tener que justificar hasta la extenuación la creación de una intranet, como punto de acceso único a todas las aplicaciones que se usaban en el puesto de trabajo. El tener que defender la creación de comunidades de cara a favorecer la transferencia de conocimiento. El tener que defender la intranet como medio comunicación imprescindible si se quiere alinear el comportamiento de los miembros de la organización con los objetivos que esta busca. El tener que defender herramientas colaborativas dentro de la intranet para trabajar de forma más coordinada y he tenido que defender las ventajas de la automatización de procesos. Todo ello, con casos de negocio donde demostraba de forma evidente la rentabilidad de este tipo de herramientas desde el punto de vista económico, organizativo y cultural.
Si esto ha costado, teniendo en cuenta que la empresa de la que hablo es la primera empresa de este país en comercializar las TIC´s con un sesenta por ciento de ingenieros de telecomunicaciones. Imaginémonos que le costará al alcalde de un pueblo, aún siendo el pueblo de lo que podríamos llamar grande.
Cuesta, pero una vez que se tangibiliza el resultado y la rentabilidad por los responsables de gestión, sean o no políticos, el proceso se acelera de forma geométrica.